Cuando nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido, o cuando estamos planificando nuestro propio futuro a través de la previsión, surge una de las dudas más comunes: ¿Es mejor optar por la inhumación (entierro) o por la cremación?
A lo largo de nuestra vida, nos esforzamos por planificar los momentos importantes: una boda, el nacimiento de un hijo, las vacaciones familiares o nuestro retiro. Sin embargo, solemos evitar pensar en el único evento que tenemos garantizado: nuestra partida.